El arte de beber un Mezcal

El arte de beber un Mezcal

Seguramente has escuchado la frase: "Para todo mal, mezcal; para todo bien, también". Pero, ¿alguna vez te has detenido a apreciar realmente lo que tienes frente a ti?

El mezcal no es una bebida para beberse de un "shot" o de un solo golpe. Es el resultado de años de crecimiento de un agave y del conocimiento ancestral de un maestro mezcalero. Catarlo es, en esencia, un acto de respeto y una experiencia sensorial fascinante. Aquí te enseño cómo hacerlo en 5 pasos.

1. Elige el recipiente correcto

Olvídate por un momento del caballito tequilero angosto. Para catar el Mezcal, lo ideal es una jícara de guaje o una copa con una apertura amplia. Esto permite que el mezcal "respire" y que los aromas se concentren para que puedas percibir su extraordinaria complejidad correctamente antes de beber.

2. La prueba de la vista (El perlado)

Antes de acercarlo a tu nariz, observa el líquido. Agita suavemente tu copa. Verás cómo se forman burbujas en la superficie: a esto le llamamos perlado.

  • El truco: Si las burbujas son pequeñas, uniformes y tardan en desaparecer, suele ser señal de un mezcal con un buen contenido alcohólico y una elaboración cuidadosa.

3. El "beso" al mezcal : El primer acercamiento

Esta es la regla de oro: el mezcal se besa. Toma un sorbo muy pequeño, apenas lo necesario para humedecer tus labios y cubrir toda tu lengua. Deja que el líquido recorra tu paladar antes de pasarlo. Esto permite que tus receptores de sabor capten la complejidad del destilado y evita que el alcohol se sienta agresivo.

4. El olfato. 

Nota: Muchas veces nos acercamos nuestro vasito de mezcal a la nariz, en realidad a veces este puede ser el tercer paso.

No cometas el error de meter la nariz profundamente en la copa; el alcohol puede saturar tus sentidos.

  • La técnica: Acerca la copa a unos centímetros de tu nariz y haz inhalaciones suaves.

  • ¿Qué buscar? Cierra los ojos y trata de identificar notas. ¿Hueles a leña o humo? ¿Notas el dulce del agave cocido? ¿Quizás detectas hierbas frescas, tierra mojada o notas frutales? No hay respuestas incorrectas, solo tus propios recuerdos.

5. El final (El retrogusto)

Después de pasarlo, respira suavemente por la nariz. Notarás que el sabor evoluciona. ¿Es un final seco? ¿Se siente dulce o especiado? La persistencia del sabor en tu boca es parte de la magia de un buen mezcal artesanal.


Un consejo final

No te satures. El mezcal es para disfrutarse sin prisas. Si decides acompañarlo con una rodaja de naranja o un poco de sal de gusano, hazlo solo si a ti te gusta; el mejor mezcal es el que disfrutas a tu manera.

¿Listo para empezar tu camino en el mundo del mezcal? Cuéntanos en los comentarios: ¿Cuál fue el primer mezcal que probaste y qué sensación te dejó? ¡Estaremos leyendo sus historias!

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